Historia

No se ha podido determinar con exactitud la cronología de su origen. Existen huellas de antiguas urbanizaciones, como Castillejos y Cerro de las Vacas, unas claramente árabes y medievales, otras posiblemente entroncadas con las antiguas “villas romanas”, por otra parte  frecuentes en la comarca. De confirmarse este extremo, habría que remontarse al menos al siglo VII, que marca el proceso de decadencia de semejantes explotaciones cuando la llegada de los árabes origina una alta inseguridad en la zona. En todo caso, el emplazamiento urbano actual no se forma según los historiadores antes del  siglo XI, en los tiempos en que se produce la reconquista y la repoblación, posiblemente con gentes burgaleses.


bibliotecaEl nombre primitivo fue El Prado, con alusión a su vegetación predominante. Dependió de  El Alamín, importante núcleo urbano en el medioevo y punto estratégico en la comunicación de las dos Castillas. El Alamín y las aldeas de su dependencia se mantuvieron en poder árabe desde su toma por Abderramán III en 930  hasta 1085, cuando Alfonso VI conquista Toledo. En 1118 pasa a depender del Arzobispado de Toledo por donación de Alfonso VIII. En 1436 el Arzobispo Juan de Cerezuela,  vendió a su hermano,  D. Alvaro de Luna, Condestable de Castilla,  El Alamín y todas las aldeas de su jurisdicción.

A partir de aquí  y hasta 1811, la suerte de El Prado acompaña la historia azarosa tanto de D. Alvaro de Luna como del Infantado de su sucesión. La   dependencia nobiliaria, a diferencia de los realengos, supuso importantes cargas tributarias de triple destino: iglesia, noble y corona. D. Alvaro, además de cobrar las alcabalas y tercias,  administraba justicia, cuyo símbolo, la Picota, se mantuvo en pie hasta la contienda civil de 1936. Se trata de una columna de amplia base, fuste decorado con blasón y hermoso capitel, con cuatro brazos.  Sólo se conserva parte de ella, y los intentos de su  restauración han resultado infructuosos. El Condestable tenía  un palacio, del que todavía se conserva el  pórtico en arco almohadillado y da nombre a la Plaza de Palacio.

En 1453, muerto D. Alvaro de Luna,  El Prado paso a Dña. Juana Pimentel, esposa del Condestable, y en 1461  su hija María de Luna lo recibió como dote. Ésta creó el Mayorazgo en favor de Diego Hurtado de Mendoza y de Luna en 1505, quien, sin permiso real, concedió el título de Villa, juntamente que a La Torre y a Méntrida.

torreEl Duque del Infantado, D. Iñigo López de Mendoza empeñó la villa para completar la dote de su hija cuando casó con el Marqués de Mondéjar (1541), y éste lo  volvió a empeñar en favor de D. Melchor de Herrera (1563), quien a su vez hizo lo mismo en favor de D. Diego de Vargas, señor de La Torre de Esteban Hambrán (1568). En 1627 volvió Villa del Prado a sus antiguos dueños jurisdiccionales.

En la división de Corregimientos del reino de Castilla, Villa del Prado perteneció al de Madrid y al partido de Escalona. En 1785 en la relación de intendencias reales de Floridablanca, Villa del Prado está integrado en la provincia de Guadalajara y partido de Colemnar Viejo. En la división provincial actual realizada en 1833 pasa a formar parte de la provincia de Madrid y luego al partido judicial de San Martín de Valdeiglesias.

Las Cortes de Cádiz establecieron las medidas encaminadas a la desaparición de los señoríos y en 1811 Villa del Prado se incorporó a la Corona, igual que el resto de los señoríos.